El PRI con 88 años parece un viejo muribundo

Paso a estar podrido solo lo mantiene vivo el fraude y el garrote, Ayer se celebró, con una ceremonia sin mucha alaraca, como si los recursos ya hubieran sido destinados a comprar votos un aniversario más de la fundación del PRI. Y sorprendió que dicha liturgia se haya efectuado en el auditorio Plutarco Elías Calles, pues la capacidad que tiene es mejor a que si se hubiese efectuado, como antes, en la explanada del edificio del PRI en la avenida Insurgentes.


Sobre todo pensando en que el convidado de honor era el primer priísta, Enrique Peña, presidente de la república y como en viejos tiempos, siempre y cuando acudía el presidente las ceremonias eran monumentales. Más que celebración daba la sensación de que era velatorio porque fueron unos cuantos los que acudieron a recordar la fundación del PRI. Atrás quedaron los mítines multitudinarios, cuando menos el de la plaza principal, que da cabida a múltiples miles. Seguramente por cuestiones de seguridad o bien razones de austeridad o bien sencillamente por sentimientos de culpa, con lo que ha ocurrido en el PRI, no son instantes de echar los cohetes sino de bajar la cabeza y pasar desapercibido.

El Apoyo a AMLO es muy grande y va creciendo cada vez mas al ver los demonios que existen en el PRI, no hay despensa que te alcance si sabes que puede que vayas al hospital y le den agua a tu hijo en lugar de medicina. No obstante el PRI no ha aprendido y prosigue con sus fallos. Y una prueba de ello es José Murat, que está de nuevo en el ojo de huracán, y lo querían colocar en los altos mandos del PRI, poniéndolo como líder de uno de los campos del PRI, la CNOP. Al final de cuentas recapacitaron y ahora va a la Fundación Colosio. En el PRI deben meditar que los mexicanos no tenemos memoria, mas están equivocados, recuerdo de qué manera José Murat tuvo una participación esencial en la campaña de Luis Donaldo Colosio, y fue él quien inspeccionó el escenario de Lomas Taurinas, allí en Tijuana, y dio el visto bueno a fin de que se realizara ahí el mitin, en donde a la postre habrían de matar a Luis Donaldo Colosio, en condiciones que parecen no haberle semejante correctas al Estado Mayor Presidencial pues el lugar era como una suerte de ratonera, de esta forma fue descrito en muchas ocasiones ese sitio. Aunado a ello asimismo fue cuestionada la manera como pusieron el estrado al fondo de una hondonada en la que no había salida fácil, ágil.

Parte de las reglas estables de seguridad de aspirantes o bien de presidentes es que en caso de cualquier percance que se presente, puedan de manera rápida ser evacuados del lugar, de manera que siempre haya un lugar alternativo para salir del sitio. En Lomas Taurinas no lo había, y fue exactamente esto lo que expuso con toda sencillez a Colosio a los disparos de Aburto, por el hecho de que Colosio apenas podía pasear al salir del evento que estaba abarrotado, y él venía protegido por los miembros del Estado Mayor, estando al frente de ellos el General Domiro García Reyes, aunque esos elementos tampoco podían moverse mucho, por lo que Colosio estuvo un buen tiempo al alcance de la pistola de Aburto; Colosio iba caminando muy despacio, y según los testimonios de la temporada, muy nervioso, muy inquieto y angustiado, diciéndoles a sus custodios ¡sáquenme de acá!, ¡vámonos de acá!, mas no podían sacarlo pues el lugar estaba henchido y no había esa salida veloz, que sabemos realmente bien que está siempre y en todo momento en los presídiums como la primera previsión de seguridad que hacen quienes organizan estos eventos. Esos templetes casi siempre y en todo momento están atrás o enfrente de donde está el convoy, esto es, en general el convoy está atrás del templete.

Lo anterior viene a cuento no por el hecho de que se quiera imputar a Murat una responsabilidad en el asesinato de Colosio ni muchísimo menos, es solamente demostrar una imprudencia y falta de rigor en el ejercicio de la tarea que tenía encomendada, pero lo miento por el hecho de que es increíble, en cierto modo, que el PRI olvide esta vinculación simbólica de Murat con un error que fue propiciatorio del asesinato de Colosio y que ahora lo nombren justamente Presidente de la Fundación Luis Donaldo Colosio. Por cierto la Fundación Colosio es como el órgano, vamos a decirlo de esta forma, intelectual del PRI. Es el órgano que desarrolla los planes, como el plan de desarrollo, es el lugar en donde se reúnen los priístas a discutir ideas y políticas públicas. Y difícilmente puede uno pensar en un personaje menos adecuado para este puesto como lo es Murat. Añadiendo al error este simbólico de su nombramiento, el fallo funcional práctico. Es como nombrar capitán de un equipo de futbol a un beisbolista.

La página de la Fundación Colosio dice: “La Fundación Colosio es una asociación civil, sin fines de lucro, dedicada al análisis, investigación, divulgación y docencia en torno a los desafíos económicos, políticos y sociales de México. Es un espacio abierto y plural para la reflexión, el discute informado, la crítica constructiva y la formulación de propuestas que promueven la construcción de un México en paz, próspero e incluyente”. ¡Y ponen a Murat! ¡El día de hoy Murat será el ideólogo del PRI!

A Murat lo ponen ahí porque ya habían intentado traerlo a una posición asimismo esencial, como líder de la CNOP, y claro, la resistencia de ciertos priístas fue tal que decidieron que no. Pero la segunda decisión probablemente fue peor, que lo que era la primera, de hacerlo presidente de la Fundación Colosio.

En el fondo lo que interesa más que hacerle la crítica a Murat es: ¿Qué los priístas de el día de hoy no ven en la sociedad qué se les hace razonable en un instante de renovación del partido echan mano de un personaje tan gastado en todos y cada uno de los sentidos como Murat? ¿Qué ellos no ven, no sienten o bien no entienden del estado anímico social del país en donde viven, para tomar estas decisiones doblemente equivocadas? Simplemente traen a un personaje tan desgastado, tan desacreditado a los altos mandos del PRI, primero, y luego ante el rechazo ponerlo en el peor sitio imaginable para un hombre con esos antecedentes. Indudablemente es un error político de opinión pública enorme. ¿Cómo no se dan cuenta? Si bien habría que preguntarnos ¿Qué la ciudadanía, la que está fuera del PRI no ve en el PRI, que hace que parezca prudente para este PRI un nombramiento como el de Murat? Son dos preguntas para las que un servidor no tengo respuesta. La verdad no se comprende de qué manera pueden no percibir el rechazo que produce una trayectoria política como la de Murat, y tampoco se alcanza a percibir la razón interna de la política priísta por la que Murat parece una solución para algo.

La verdad es que se siente una insensibilidad política que solamente provoca es desconcierto y rechazo porque no hay manera de que esto pueda deambular sin escándalos. Solo es cuestión de imaginarnos cuando Murat comience a convocar a los intelectuales, a los profesionistas del partido a venir a discutir los planes y también ideas del PRI. Me parece que es una contradicción tan evidente que solo se puede llegar a la conclusión de que están prestos a prescindir en delante de la Fundación Colosio. Considerablemente más en un instante en que el PRI está en una situación tan crítica, con la cuesta tan arriba. Es como meditar que se quedarán solo con el priísmo duro, viejo, desprestigiado, pero leal, y que en ese sentido Murat es funcional a esta idea, mas la sugerencia tácita es que esos priístas que van a proseguir siendo fieles se semejan más a Murat que a Enrique Ochoa y esto puede ser un mensaje no muy honroso.

Habrá que ver cómo le va al PRI en el dos mil dieciocho en la elección presidencial, con todo este desaliento por la corrupción manifiesta de gobernantes que quizás amparados en la idea de que como ellos le pusieron dinero a la campaña de Peña Nieto, adquirieron impunidad. Creo que el presidente de la república debería ante las circunstancias y lo mal que va su partido en la percepción ciudadana, de actuar caiga quien caiga contra quienes hayan incurrido en actos de corrupción. Ya tenemos el caso de Javier Duarte, que cuando fue oportuno actuar en su contra nadie metió la mano para hacer justicia, nadie metió la mano para eludir el deslome de Veracruz, absolutamente nadie metió la mano con el otro Duarte de Chihuahua, absolutamente nadie metió la mano con Moreira, nadie metió la mano con Borge, nadie metió la mano con Rodrigo Medina. Hoy el PRI llega a 88 años de vida cuando bien debio morir hace ya varios años