Odebrecht roba del erario con ayuda de Pemex

Usando las clasicas artimañas priistas Petróleos Mexicanos recurrió a una compleja red de empresas subsidiarias en paraísos fiscales para evitar licitaciones y esconder contratos millonarios que ha asignado de manera directa a los ladrones de Odebrecht.

Desde dos mil diez, PEMEX y la SFP tenían patentizas de un conjunto de anomalías en los contratos concedidos a Odebrecht, como sobrecostos y pagos ilegales, mas en lugar de demandar o bien sancionar a la constructora, le dieron más obras sin licitación, revela una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción. La multiplicación de contratos en favor del consorcio brasileiro coincide con los pagos de sobornos por diez y medio millones de dólares estadounidenses a funcionarios mexicanos.

Mucho antes que en una corte de la ciudad de Nueva York se supiese que Odebrecht había pagado sobornos a funcionarios mexicanos, ya se habían detectado un cúmulo de irregularidades en la relación de la constructora brasileira con PEMEX, como sobrecostos, incumplimientos en contratos, asignaciones directas y, sobre todo, pagos ilegales.

A pesar de que desde dos mil diez se advirtieron estas anomalías, Petróleos Mexicanos adjudicó de manera directa en los años siguientes 4 contratos durante más de uno con quinientos setenta y cuatro millones de dólares americanos a Odebrecht y a sus filiales Mina-Trico y Ebramex, conforme consta en documentos conseguidos para esta investigación a través de peticiones de acceso a la información.

Además de esto, PEMEX anuló inversiones propias para cederle a Odeberecht el negocio del etileno, cuyos usos más conocidos ha sido para materias primas y para la fabricación de plásticos. Las condiciones de este contrato son un secreto y continuarán de este modo por veinte años.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) advirtió desde dos mil diez, y en forma sucesiva en los años siguientes, múltiples irregularidades en los contratos concedidos a Odebrecht, mas esas banderas rojas no provocaron investigaciones inmediatas por la parte del gobierno de Felipe Calderón ni de su sucesor, Enrique Peña Nieto. Tampoco se fomentaron acciones penales contra el poderoso consorcio. Al contrario, los contratos a favor suyo se multiplicaron.

Paradójicamente, fue justo en el año en que la ASF descubrió las primeras anomalías cuando fluyeron los sobornos de Odebrecht, conforme han aceptado ejecutivos de la constructora brasileira frente a una corte federal en la ciudad de Nueva York. En su confesión, rendida el veintiuno de diciembre de dos mil dieciseis, reconocieron haber pagado diez.5 millones de dólares estadounidenses a funcionarios mexicanos entre dos mil diez y dos mil catorce, a cambio de contratos.

Conforme con los testimonios de ejecutivos de Obredecht en U.S.A., los sobornos en México por diez.5 millones de dólares estadounidenses se repartieron en 2 momentos: en el primero fueron cuarenta y cinco millones de dólares americanos entre los años dos mil diez y el dos mil doce, en el último tramo del gobierno calderonista. El segundo entre dos mil trece y el dos mil catorce, ya cuando Peña Nieto ocupaba la vivienda oficial de Los Pinos.

Una historia negra

Desde febrero de dos mil once, la ASF entregó al órgano interno de control de PEMEX una relación de las primeras anomalías que un año ya antes había descubierto en la obra de la reconfiguración de la refinería de Minatitlán, en Veracruz.

En los 3 años siguientes, el órgano fiscalizador halló más anomalías en exactamente la misma obra, mas PEMEX jamás fomentó sanciones contra la compañía.

El costo de esa obra se disparó sesenta y seis por ciento , puesto que el contrato original concedido a Odebrecht fue por seis mil trescientos cuarenta y nueve millones de dólares americanos y al final le pagaron uno con cincuenta y cinco millones de dólares americanos. Además de esto, la constructora entregó la obra con 5 años de retraso; se había pactado terminar en dos mil ocho y se concluyó hasta dos mil trece.

La ASF –el órgano que observa el empleo del erario vinculado a la Cámara de Miembros del Congreso de los Diputados- documentó de qué forma fue que desde dos mil diez PEMEX acreditó estos sobrecostos y también incumplimientos.

Por poner un ejemplo, entre dos mil diez y dos mil doce, Odebrecht consiguió que el gobierno de Felipe Calderón les pagase ciento noventa y uno millones de dólares estadounidenses auxiliares para terminar la obra en Minatitlán y PEMEX le pagó otros veinticinco millones de dólares estadounidenses por cuarenta contratos complementarios concedidos sin licitación.

La contratista demandaba pagos y contratos auxiliares, con el razonamiento de que sus costos se habían elevado por modificaciones en las condiciones establecidas en las bases de licitación. Su reclamo fue turnado a la Segregaría de la Función Pública (SFP), quien efectuó diecinueve audiencias conciliatorias, en las que PEMEX siempre y en todo momento cedía en favor de la compañía brasileira.

Pagos ilegales

En la revisión de 2 contratos, los auditores descubrieron que PEMEX había formalizado de forma improcedente 2 convenios modificatorios para incluir una cláusula de anticipo por treinta y ocho millones seiscientos noventa y uno mil dólares estadounidenses en favor de Odebrecht y sus asociados.

En opinión de la ASF, el anticipo “concede beneficios económicos a la contratista”, puesto que ese dinero jamás fue considerado en las bases de licitación ni en los contratos firmados.

En el año en que PEMEX le concedió este beneficio económico, Odebrecht incurrió en el pago de sobornos que le rindieron ganancias en contratos por treinta y nueve millones de dólares estadounidenses, conforme sus ejecutivos. Sin embargo, sus ganancias realmente fueron mucho mayores.

La revisión de la ASF descubrió más contratos irregulares. En uno de ellos, por poner un ejemplo, pagaron un millón quinientos veinte mil dólares americanos para trabajos expepcionales que no se hicieron en Minatitlán. Lo mismo ocurrió en otros 2 contratos, por los que PEMEX pagó por duplicado o bien en demasía quinientos ocho mil dólares estadounidenses.

Los auditores asimismo determinaron que un pago por treinta y dos millones de dólares americanos efectuado en dos mil diez, por mayor permanencia de trabajadores, debido a un aplazamiento de la obra y por un aumento en el costo del personal del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, cuyo líder es el discutido Carlos Romero Deschamps, “no está adecuadamente acreditado, puesto que el soporte reportaje pertinente presenta inconsistencias”.

Esconden contratos en paraísos fiscales

PEMEX recurrió a una compleja red de empresas subsidiarias en paraísos fiscales para evitar licitaciones y esconder contratos millonarios que ha asignado de manera directa a Odebrecht.

Uno de ellos fue el concedido en dos mil catorce para la construcción de la segunda etapa del gaseoducto Los Ramones, que va de Nuevo León a San Luis Potosí, con una longitud de cuatrocientos cuarenta y siete quilómetros.

Originalmente, esa obra sería entregada por licitación internacional, mas el concurso fue declarado “desierto” en el mes de octubre de dos mil trece, y tiempo después PEMEX asignó ese contrato por uno con doscientos millones de dólares estadounidenses a Odebrecht, quien creó un consorcio a propósito llamado AOT.

Para asignar de manera directa el contrato del gaseoducto a Odebrecht y a sus asociados, PEMEX recurrió a una complicada red de empresas filiales creadas en las Islas Vírgenes, en I. Caimán y en Holanda, conforme comprobó Mexicanos contra la Corrupción.

Mediante esa red, PEMEX ha conseguido esconder más contratos concedidos a Odebrecht para desarrollar el gaseoducto transfronterizo Quetzal, que enlazará al sur de México con Guatemala.