Segun expertos es evidente que el gobierno de Peña Nieto es quien espia

Es el gobierno de Enrique Peña Nieto el que espía a cronistas y a sus críticos, sentencia Frank Smyth, director de Global Journalist Security (GJS), una organización no gubernativo dedicada a dar cursos sobre de qué manera resguardarse del espionaje cibernético.

Y pregunta: ¿Quién más en México, sino más bien el gobierno pagaría sesenta y cinco mil dólares estadounidenses por cada teléfono detenido?

Es el gobierno de México el que espía. La compañía NSO Group (de Israel) lo expuso, al informar que sus clientes del servicio que adquirieron el software Pegasus para recoger información de teléfonos celulares y computadoras son el gobierno mexicano y el de los EUA.

El primer día de la anterior, el diario The New York Times publicó un extenso documental en torno al espionaje efectuado por el gobierno de Peña Nieto por medio del sistema Pegasus sobre cronistas mexicanos, abogados de víctimas de violaciones a los derechos humanos y activistas anticorrupción.

Sostenida en un informe del Citizen Lab de la Universidad de la ciudad de Toronto, Canadá, la investigación del rotativo neoyorkino sacudió a la sociedad mexicana, al enfatizar que el espionaje por la parte del gobierno era ilegal y una violación al trato que hizo con NSO Group al adquirir el malware Pegasus.

“El pacto explícito señala que se usaría solamente para combatir a terroristas, a cárteles de las drogas y a conjuntos delincuentes que por un buen tiempo han secuestrado y asesinado a mexicanos”, destaca el texto, firmado por los reporteros Azam Ahmed y Nicole Pelroth.

El director de GJS explica que es bastante difícil delimitar qué instancias del gobierno de México están utilizando Pegasus para espiar a cronistas, mas machaca: “Es el gobierno de México el que espía. No hay duda, fue el que adquirió a los israelitas el software para hacerlo”.

Los sesenta y cinco mil dólares estadounidenses que cuesta inficionar con Pegasus a un teléfono celular inteligente que mienta Smyth están referidos en la investigación del Citizen Lab convocado por los reporteros de The New York Times.

“La compañía le cobra al gobierno con base en el número de blancos espiados. Para espiar a diez usuarios de teléfonos iPhone, por poner un ejemplo, la compañía hace un cargo de seiscientos cincuenta mil dólares americanos encima de otro cargo por quinientos mil dólares americanos por la activación del sistema; conforme a las propuestas de mercadeo de NSO revisadas por The New York Times”, mantienen los autores del documental.

El delito cometido por el gobierno de Peña Nieto es el espionaje, por el hecho de que no fue autorizado por una corte o bien un juez federal como lo establecen las leyes del país.

Smyth anota en este sentido que la buena nueva sobre el espionaje gubernativo es que se puede contener. La mala es que una vez inficionado un teléfono o bien computadora, no tiene solución. Y subraya: “La única forma en que un usuario sea espiado es oprimiendo los anejos o bien aplicaciones que a través de Pegasus se le mandan al objetivo del espionaje a través de mensajes de texto o bien correos, si los suprime sin abrirlos no va a poder ser espiando”.

Estrategias de defensa

El especialista en actividades de contraespionaje cibernético admite que “no existe ahora un software con capacidad para quitar a Pegasus”. Las estrategias de defensa frente a los ataques del malware israelita adquirido por el gobierno mexicano que recomienda GJS son 4 y muy simples:

Evitar abrir aplicaciones mandadas por teléfonos o bien usuarios anónimos o bien desconocidos;

Minimizar la descarga de aplicaciones en los celulares;

–Que los cronistas usen correos cifrados o bien sistemas de comunicación por texto, teléfono, o bien video llamadas seguras para trasferir o bien percibir información sensible, y

Tener 2 celulares, uno únicamente para comunicaciones sensibles y con el menor número de aplicaciones y además de esto guardar a este aparato en una bolsa de aluminio famosa en el argot cibernético de USA como “Faraday bag”.

La revelación del informe de Citizen Lab a través del The New York Times sacudió a la sociedad mexicana y tuvo un enorme impacto internacionalmente. El espionaje ilegal del gobierno de Peña Nieto está dirigido a los críticos de su orden que han destacado y expuesto al planeta las corruptelas de su sexenio.

Es el caso de la Casa Blanca, la mansión de prácticamente siete millones de dólares americanos adquirida por Angélica Rivera, la actriz de novelas televisivas y esposa del líder mexicano. El tema fue documentado por el equipo de investigación de Carmen Aristegui cuando era conductora de un programa de radio de la cadena MVS.

Conforme The New York Times, los personajes espiados por el gobierno de Pena Nieto son: Juan Pardiñas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad, quien asistió a redactar la legislación anticorrupción. Aristegui y su hijo Emilio; Mario Y también. Patrón, directivo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y representante de los progenitores de los cuarenta y tres normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, Guerrero, a fines de septiembre de dos mil catorce.

Asimismo Santiago Aguirre, letrado de los familiares de los normalistas; la letrada estadunidense Stephanie Y también. Brewer, representante de las mujeres de San Salvador Atenco, Estado de México, agredidas sexualmente cuando estuvieron presas después de la agresión al poblado en mayo de dos mil seis, como el conductor del noticiario matinal de Televisa Lúcida, Carlos Loret de Mola.